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20.4.1

20.4.1: 09. EL VIDEO DE BENNY

20 planos, 4 secuencias y 1 MacGuffin

ciclo II: TABÚES

05 de marzo a las 18:00 h.

EL VIDEO DE BENNY de Michael Haneke

Austria. 1992. 105 min. V.O.S.

Título original: Benny`s Video. Director: Michael Haneke. Guión: Michael Haneke. Fotografía: Christian Berger. Productores: Veit Heiduschka, Michael Katz. Montaje: Marie Homolkova. Formato: DVD, Color. Género: Drama. Reparto: Arno Frisch,  Angela Winkler,  Ulrich Mühe,  Ingrid Strassner,  Stephanie Brehme.

Benny es un joven de 14 años de buena familia cuya falta de cariño de sus padres ha sido recompensada con un estupendo equipo de video. Obsesionado con el uso de su nuevo aparato, graba cómo sacrifican a un cerdo con una pistola, y ello le incita a cometer un acto salvaje él también…

PROGRAMA:

ASOCIACIÓN AUDIOVISUAL CÓNICA (30 min.)
Presentación a cargo de los miembros de la Asociación Audiovisual Cónica.

ENTREVISTA A MICHAEL HANEKE (20 min.)
Entrevista realizada a Michael Haneke donde analiza diversos temas en torno a El video de Benny.

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Benny: el chico que quería saber lo que se sentía por Alejandro Díaz

En el seno de una acomodada familia de clase media-alta vive Benny (Arno Frisch -1-), un adolescente que se nos presenta tan normal como otro cualquiera. Benny no tiene hermanos, y sus padres le han permitido todo tipo de concesiones materiales: en su enorme cuarto, Benny tiene a su disposición, entre otras cosas, un equipo de sonido en el que escucha su música rock, además de un equipo de grabación y reproducción de vídeo. Benny suele visitar un video-club donde alquila las películas que le apetece ver, y un buen día conoce allí a una chica (Ingrid Stassner) con la que inicia una conversación normal, y a la que invita a ir a su casa, aprovechando la circunstancia de que sus padres han salido. Una vez en la casa, Benny enseña a la chica sus pertenencias, y ambos cenan pizza mientras charlan apaciblemente. Benny decide proyectarle a su nueva amiga uno de sus videos caseros favoritos, que muestra el sacrificio de un cerdo. Además, Benny le confiesa a la desconocida que obra en su poder el aparato cilíndrico que utilizan en el vídeo para disparar a la cabeza del animal. Decide enseñárselo. Y luego lo coloca frente el vientre de ella… Realmente la tensión va acumulándose a medida que llega este instante del film, en el cual, cualquier persona que desconozca el cine de Haneke (o incluso conociéndolo) podría pensar: “no se atreverá a hacer eso”. Grave error. Haneke no dispara con fogueo. En realidad, ya avisa de su rigurosidad con recursos tan sencillos como cortar la secuencia algo más tarde de lo habitual: Por ejemplo, vemos a Benny acostado en su cama, en lo que parece que será un corto plano de transición. Pero el plano se alarga, se alarga, se alarga…

El discurso sobre la representación y/o el consumo de la violencia es evidente. Violencia cinematográfica (Haneke incluye imágenes de una película norteamericana y les quita el sonido para dejar al descubierto la desmesurada violencia que contienen) y violencia real, filmada en el caso del crimen de Benny con una total frialdad, que no es otra que la que proporcionan las imágenes de las cámaras que Benny tiene instaladas en el piso, a través de las cuales visualizamos fragmentariamente (y escuchamos) los sufrimientos de la chica (que emite unos chillidos ahogados estremecedores), mientras Benny cruza el plano a toda prisa para ir a buscar algo con que rematarla. El fuera de campo se convierte aquí no sólo en una cuestión de estilo, sino en una cuestión de constatación de la inmoralidad mediante la sugerencia de lo que está pasando (2), y también del hecho de que lo que está ocurriendo está pasando “de verdad”, y no hay modo de huir de ello. Mas la película ofrece múltiples (inabarcables) capas y lecturas, y su análisis también incluye una implacable disección de la institución familiar y su descomposición.

Y es que, cuando la faena que ha llevado a cabo el imperturbable Benny es descubierta por sus progenitores, éstos, lejos de llevarle ante la ley, deciden encubrirle. Eso sí, antes le preguntan todos los detalles de lo ocurrido, incluyendo el inevitable: “¿Por qué lo hiciste?” A lo que el chico responde: “Quería saber lo que se sentía”. La importancia de la respuesta de Benny parece decisiva, teniendo en cuenta la prioridad total que la sociedad actual da a las sensaciones primitivas en todos los ámbitos. En televisión, sin ir más lejos, todo el tiempo somos testigos de cómo entrevistadores o presentadores interrogan a sus invitados sobre sus experiencias empíricas: “¿Cómo te sientes”? “¿Qué recuerdos tienes de aquel momento?” “¿Qué sentiste?”. Y luego vienen los casos de jóvenes que, como el Benny del film, cometen un crimen no ya para saber qué se siente al cometerlo, sino para saber lo que se siente al ser famoso por haberlo cometido. La sensación fugaz se convierte, así, en el único objetivo vital, y toda moral racional no hace sino obstaculizar su materialización… por lo que no hay ningún problema en saltársela, igual que hace Benny.

La ceguera paterna en la educación también recibe lo suyo en el film: En una conversación trascendental, el padre (Ulrich Mühe) decide que tratará de deshacerse del cadáver, algo con lo que su mujer (Angela Winkler) está de acuerdo, aunque ella se irá de viaje con Benny mientras dure el proceso, pues no sabe si resistiría el asco de partir el cuerpo en trozos e ir deshaciéndose de ellos (el diálogo es así de terrible). Y es que el padre quiere proteger a su retoño porque, como él dice “si le denunciamos a la policía, le meterán en un psiquiátrico y le joderán la vida.” (sic). El retrato de una pareja de irresponsables que ha criado a su hijo a base de comprarle objetos y que no se ha preocupado de darle una educación es un retrato preciso y poliédrico, y de una negra ironía. Son ese tipo de personas que acceden a la paternidad con la inconsciencia de los deberes que ello implica. Lo deciden a la ligera, y luego eluden su responsabilidad educativa poniendo como excusa la falta de tiempo u otra disculpa similar, y aquí no ha pasado nada… hasta que pasa. Porque, Haneke nos lo recuerda, estas cosas pasan. Pasan realmente.

La película estructura todo esto a través de una compleja trama de rimas visuales y sonoras. A veces repite imágenes de modo que éstas cobran diferente sentido cada vez (es el caso del vídeo de la fiesta, que resulta curioso la primera, y muy desagradable la segunda), y en otras se limita a reiterarlas para crear una cierta atmósfera de mecanización social: Los planos del coro en el que canta Benny, los planos de puertas de ascensores abriéndose y cerrándose y de escaleras mecánicas subiendo y bajando, los planos de manos que recogen videocasetes y de manos que amasan dinero tras entregarlas… edifican un mundo deshumanizado y gélido perfectamente asociable al proyectado por Fritz Lang en su visionaria Metrópolis (Ídem., 1926). Del mismo modo, Haneke también establece analogías entre formas, sonidos y situaciones, como el juego entre la limpieza de la sangre y la de la leche derramada; el terrible diálogo de los padres repetido dos veces desde diferente punto de vista; o el encuadre de Benny mirando el escaparate del video-club en el mismo lugar donde conoció a la chica.

En la última parte del film se completará y potenciará lo expuesto hasta entonces. El viaje de Benny con su madre está lleno de tensión, precisamente porque no ocurre nada extraordinario, no hay una catarsis destacable… Algunas secuencias resumen bien esto, como el plano larguísimo que muestra a Benny mirando el paisaje por la ventanilla de un autobús, o el momento en el cual el chico graba un vídeo para su padre contando cómo va el viaje, tal y como se hace en las típicas vacaciones “familiares”. La tensión llegará a estallar en una secuencia en la que Haneke encuadra a Benny y a su madre en la habitación de un hotel. Ambos están sobre la cama, en silencio, y de repente la madre rompe a llorar desconsoladamente, irrefrenablemente. Benny la mira y le pregunta varias veces qué le pasa y por qué llora… El tremendo cinismo del chico encontrará su escenificación mejor en la que es, tal vez, la secuencia más dura del film: Mientras la madre está ocupándose de su higiene personal en el cuarto de baño, Benny irrumpe sigilosamente empuñando su cámara de vídeo… El instante, visto lo visto hasta entonces, es de una brutalidad moral mucho mayor que si, por ejemplo, Benny tratase de asesinarla. El film, en efecto, renuncia a ese tipo de simplificaciones sensacionalistas hasta el final. Coherentemente, la conclusión está narrada a través del encuadre de una cámara de seguridad que se mantiene fijo hasta que terminan los títulos de crédito.

(1) Magnífico actor joven cuyo inquietante hieratismo fue aprovechado de nuevo por Haneke en Funny Games, donde desempeñó un papel que bien podría considerarse como una continuación del de El vídeo de Benny…
(2) El siguiente comentario de Haneke (de nuevo a Foundas) resulta esclarecedor sobre su habitual técnica de filmar los tiempos muertos dejando los acontecimientos más llamativos en off: “Es, desde luego, muy tentador, si no tienes el debido respeto, limitarse a ilustrar el hecho espectacular, y eso es lo que hacen muchos films de Hollywood. Por ejemplo, si coges La lista de Schindler y te fijas en la escena de la ducha… creo que es absolutamente repulsivo enseñar eso. Uno no debe mostrar esas cosas.”

Extracto del articulo “Haneke y la perturbadora familia” de Alejandro Díaz. Publicado en Miradas de Cine ( http://www.miradas.net/0204/cults/2003/0308_benny.html )

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Los viernes, proyecciones en el Salón de Actos Manuel Trillo de la Escuela Técnica de Arquitectura de Sevilla.

DIRECCIÓN: Avda. Reina Mercedes, 2. Para llegar en autobús: TUSSAM líneas 6 y 34.

HORARIO: 18h: Espacio del invitado: conferencia. 19h: comienzo de la proyección. Debate posterior entre los asistentes.

ENTRADA GRATUITA

Esta actividad tiene reconocidos 2 créditos de libre configuración por la Universidad de Sevilla para los alumnos que asistan, al menos, a un 80% de las proyecciones

Organiza: Asociación Audiovisual Cónica

Patrocina: Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla

Colabora: Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, Aula de Cultura de la ETSAS y el Aula de Cine – CinETSAS.

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Discussion

One Response to “20.4.1: 09. EL VIDEO DE BENNY”

  1. No me gusta esta reseña de A. Díaz porque se dedica, en más de la mitad del texto, a contar la película :S

    Está claro que los spoilers iban a estar presentes :S

    Posted by H. Nogueroles | 20. mar, 2010, 14:25

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